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Las vacaciones son un tiempo de desconexión, descanso y disfrute. Sin embargo, cuando llega el momento de volver a la rutina, muchos se preguntan cómo recuperar el ritmo de entrenamiento sin caer en el error de querer hacerlo todo demasiado rápido.
En este artículo encontrarás consejos prácticos para retomar la actividad física de forma progresiva, segura y motivadora, sin echar por tierra los beneficios del descanso vacacional.
Algunas personas vuelven a la rutina en junio, otras en julio, otras en agosto o septiembre… Es cierto que a simple vista no parece afectar, pero sí hay diferencias significativas relacionadas con la temperatura, los días más largos y la temperatura corporal.
Durante las vacaciones solemos cambiar nuestros hábitos (perfecto para romper con la monotonía) porque tenemos más facilidad y más flexibilidad para organizarnos de una manera que nos resulte más práctica y más cómoda, sin los horarios de nuestras jornadas laborales. También entrenamos menos, descansamos más y, en muchos casos, cambiamos nuestra alimentación. Todo esto es positivo y necesario para desconectar, pero implica que nuestro cuerpo ya no está en el mismo punto que antes de irnos.
Si retomamos con entrenamientos intensos, sesiones largas o cargas elevadas, corremos el riesgo de:
Por eso, es importante en la progresión, escuchar al cuerpo y adaptar el entrenamiento a nuestras nuevas circunstancias (trabajo, horarios, energía). “No pain, no gain” casi nunca es buena idea cuando nos referimos a ciertos momentos de temporada.
Empieza con cargas moderadas
Opta por entrenamientos cortos y efectivos, evitando las sesiones interminables. Prioriza la calidad de los ejercicios frente a la cantidad.
Incluye ejercicios de bajo impacto
Planifica descansos reales
No entrenes todos los días. Incluye jornadas de descanso activo y semanas de descarga para permitir que el cuerpo se adapte de nuevo.
Escucha a tu cuerpo
No pasa nada si un día te sientes con menos energía. Ajusta la intensidad sin miedo a pensar que estás “haciendo poco”.
Durante las vacaciones solemos comer de forma más intuitiva, con menos horarios y más flexibilidad; es decir, tengo hambre de verdad, como; no tengo hambre, no como. Así de simple. Personalmente, me va fenomenal esta opción.
Al regresar al trabajo y a los entrenamientos, es importante volver a una alimentación equilibrada que aporte la energía necesaria. Recomendaciones:
Volver a entrenar después de vacaciones no es una carrera de velocidad, sino un proceso de adaptación. Una progresión bien planificada en carga, volumen e intensidad te permitirá recuperar tu nivel anterior e incluso superarlo, evitando lesiones y manteniendo la motivación.
No sigas modas: sigue el criterio del sentido común. Escucha a tu cuerpo, avanza poco a poco y verás cómo los resultados llegan solos.

David Navarro
Preparador físico especializado en Salud y alto rendimiento en diferentes modalidades deportivas. Imparte formaciones para marcas premium del sector del Fitness.